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Luz y oscuridad en un océano que se asfixia


Este miércoles, arribó al puerto de Antofagasta la expedición científica internacional de la fundación estadounidense “Schmidt Ocean Institute”, la cual desde el pasado mes de abril se encontraba a bordo del buque Falkor (too) investigando —frente a las costas de Iquique— las aguas deficientes en oxígeno.


En esta expedición han participado un grupo de investigadores de la Universidad de Concepción (UdeC) y de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), agrupados en el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO). Estos investigadores fueron protagonistas de esta iniciativa de frontera que contó, además, con la participación de equipos científicos de Estados Unidos, Suecia, Dinamarca y España.


Con respecto a los objetivos de esta expedición, cabe recordar que en las aguas oceánicas del norte de nuestro país existe una de las tres grandes zonas del mundo donde la cantidad de oxígeno es mínima o incluso inexistente. Esto convierte a este espacio, dominado por microorganismos, en un ecosistema de gran interés para los científicos, quienes buscan conocer y comprender quiénes son y qué hacen los diminutos seres que lo habitan. Además, no podemos olvidar que estas zonas desempeñan un papel fundamental dentro del océano, ya que impactan en la productividad global del océano y son una importante fuente de gases con efecto climático.


Teniendo en cuenta lo anterior, en términos generales, los investigadores chilenos han centrado su investigación en comprender cómo se produce la transición entre la capa superficial oxigenada del océano, la cual recibe la luz del sol, y la capa subsuperficial, en la cual reina la oscuridad y se hace evidente la falta de oxígeno. Uno de sus enfoques fue determinar el efecto que tiene esta capa deficiente en oxígeno en la comunidad de microalgas de la superficie, una pregunta particularmente relevante ante las pérdidas de oxígeno que el océano está experimentando actualmente y de la exacerbación de este proceso, conocido como desoxigenación, proyectado para el futuro.


Para ello, el equipo científico chileno ha podido aportar con tecnología de vanguardia a la expedición. Dentro de los instrumentos utilizados por los investigadores nacionales, destaca el Sistema de Perfilación con Bomba —del inglés Pump Profiler System (PPS)— que permite perfilar las características hidrográficas de la columna de agua y su transición desde zonas con alto contenido de oxígeno hasta las zonas anóxicas (sin oxígeno) y a su vez bombear agua desde una profundidad deseada para realizar análisis químicos y recolectar muestras con una muy alta resolución vertical y con una casi nula contaminación por oxígeno. Además, otros equipos e instrumentos científicos aportados por el equipo nacional incluyeron el citómetro de flujo InFlux, el fluorómetro FIRe y el autoanalizador de nutrientes, los cuales permitieron identificar y cuantificar células, saber el estado de actividad de su maquinaria fotosintética y obtener la concentración de nutrientes, respectivamente. Así, en el transcurso de esta nueva expedición se ha podido reducir significativamente el margen de error propio de las metodologías tradicionales, otorgando con ello una gran fiabilidad a los experimentos realizados, y por ende, a los resultados de los mismos.


En este sentido, el balance que realizan los científicos chilenos —entre los cuales destacan el Dr. Peter von Dassow (PUC), el Dr. Osvaldo Ulloa y la Dra. Montserrat Aldunate (UdeC)— es extremadamente positivo, ya que la labor realizada permitirá profundizar en el entendimiento de cómo funcionan las zonas anóxicas, el rol de los microorganismos en ellas  y, sobre todo —por primera vez— evaluar el impacto que puede tener la disminución de oxígeno en las comunidades de microalgas que habitan sobre ellas.


Además, un aspecto muy positivo a destacar en esta expedición ha sido la participación de jóvenes estudiantes y futuros investigadores como Emilio Espinoza, estudiante de Bioquímica de la PUC y Fabián Cortés, estudiante de Magíster en Oceanografía de la UdeC, quienes han tenido la oportunidad de experimentar de primera mano cómo se realiza investigación de frontera a bordo de un moderno buque oceanográfico.


Finalmente, hay que destacar que, junto a la parte puramente científica, centrada en la investigación y experimentación, se ha dado cabida a la transdisciplinariedad a través de la participación de la artista antofagastina Antonieta Clunes. Ella ha conseguido que ciencia y arte no sólo conversen, sino que de esta conversación surja una nueva dimensión  de la percepción y comprensión que tenemos sobre el océano.  Así, la ciencia y el arte nacional se han hecho presentes en esta experiencia internacional única que busca profundizar la conexión humana con nuestro planeta azul.






 



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